Antecedentes.

 

     Al terminar la guerra civil española (1939) nuestro país estaba destrozado y arruinado. En los años cuarenta el número estimado de habitantes en Madrid era de unos 800.000, y entre la gran cantidad de carencias que sufrían, la vivienda era una de las más importantes. Entre las casas  que se habían destruido durante los bombardeos, y el número de personas de otras provincias que se vieron necesitados a emigrar a las grandes ciudades, el acceso a la vivienda era muy complicado.

Los emigrantes, sobre todo procedentes de la zona de Extremadura y la Mancha, se establecieron en el poblado de chabola Jaime el conquistador, en Legazpi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

 

 

 

 

Esta inmigración fue creciendo hasta que en 1957 el problema era de tal magnitud, que se prohibió la creación de nuevos asentamientos y aquellas personas que no acreditasen tener un domicilio en Madrid donde residir, eran devueltas a su lugar de origen.

En estas fechas se empezaron a demoler estos asentamientos de chabolas y se trasladó a los afectados a las casas nuevas, de las que se decían ‘situadas en el kilómetro 5 de la carretera de Andalucía (en el lugar que ocupó la Colonia Popular Madrileña),

Eran “viviendas económicas” con cocina, comedor, tres dormitorios e instalaciones sanitarias, con una renta de 140 pesetas al mes en un plan de amortización mínimo de tres años y máximo de siete. Es aquí donde comienza el barrio de San Fermín

Incidencia de la Droga en el Barrio de San Fermín

     Existe un magnífico documento, editado por la Asociación CREFAT, que precisamente estudia la influencia de la droga en el barrio de San Fermín: http://www.cruzroja.es/crefat/documentos_crefat/Tomo1.pdf

     Estamos en los años 50-60-70. Los más veteranos nos cuentan que la vida en san Fermín era prácticamente como en un pueblo. Las mujeres, salían a coser a la puerta de la casas, y no había problema con dejar la puerta abierta en general.

     En esa época, el consumo de droga, concretamente la heroína, era prácticamente nula, no solo en San Fermín, sino también en Madrid. Sin embargo, existía un alto consumo de otra droga tan peligrosa o más que la heroína: el alcohol. Esto provocaba, malos tratos, absentismo laboral y pérdida de trabajo, y muchas secuelas en los niños. Estos niños, eran los que iban a ser víctimas de lo que se avecinaba: el consumo de heroína, anfetaminas y cocaína.  

     Ya a principios de los 80 llega el boom del consumo de drogas en el barrio. Muchos jóvenes se fueron enganchando. En esta época se crea ALU, (Asociación la Unión de Ex-toxicómanos) que intentaba rehabilitar a los más de 200 jóvenes consumidores de heroína.

     Además, otra asociación que se había formado en el barrio, FANTID (Familias contra la droga), trabajaba también en la recuperación y rehabilitación de los toxicómanos del barrio. Posteriormente, desapareció ALU, y es cuando se formó en el año 1986, la asociación Alucinos, cuyo nombre se debe a la desaparecida ALU, y a la Asociación de vecinos.

     Bien, ahora ya podemos entender mucho mejor la filosofía de nuestra asociación y sus diferentes objetivos. Alucinos se creó bajo el impulso de un periodista, Iñigo Ortiz de Mendibil que acababa de terminar la carrera y tenía que hacer un trabajo, precisamente en el barrio, relatando todo el problema de la drogadicción. Este trabajo se lo tomó tan en serio, que le cambió la vida. Desde el principio tuvo que ser educador de calle, es decir, hablar con la gente drogadicta que se encontraba en la calle e intentar que no se consideraran invisibles para el resto, y sobre todo ayudarlos. No sabía cómo pero había que ayudarles. Y de esta forma se quedó en el barrio a vivir y convivir con toda esa gente a la que ayudaba

     Y así se formó, y así ha sido desde que se fundó. Los primeros momentos sin ningún local, en la calle como a los que ayudaba, y posteriormente en los locales de  la calle Adora, en el corazón de San Fermín.

     Ha pasado el tiempo y el objetivo sigue siendo el mismo: ayudar. En los años 90 empezaron a participar en los programas los Hermanos de la Salle, y ahora mismo tenemos un hermano trabajando con los inmigrantes. Antes era contra la drogadicción, después fue contra el fracaso escolar, y se trabajó en Pro-infancia. Después fue el empleo, y la reinserción de la gente que se encontraba en tercer grado ( Pro-infancia, Incorpora y Reincorpora programas de Fundación la Caixa). También se ayuda impartiendo formación reglada en el ámbito de la hostelería (ayudante de cocina, camarero y catering), enseñando, español a inmigrantes, atendiendo con nuestros abogados, problemas jurídicos, apoyo psicológico, se trabaja con gente sin hogar, creando el comedor social, donde todos los que están en el proyecto, comen y colaboran a preparar la comida, servirla, y además cuentan con un punto de encuentro donde estar desde la mañana hasta la noche, donde pueden descansar, leer, usar ordenadores y lo más importante, socializar con el resto de compañeros y los técnicos y voluntarios de Alucinos., Además, se les ayuda para, si es pertinente, ingresen en centros de desintoxicación, a solucionar papeles y consultas a médicos, etc..

     Y lo último ha sido la llegada de nuestro siniestro visitante: el COVID19. Y con él, la pérdida de trabajo, el desbordamiento de los servicios sociales, la no recepción de las ayudas prometidas, y por tanto, el hambre. Alucinos, a través del Banco de Alimentos y de la Fundación de José Andrés World Center Kitchen, lleva atendiendo a unas 900 personas al mes, repartiendo comida, elaborada muchas veces por la propia Asociación y paquetes de comida.

     Como decíamos antes, el objetivo de Alucinos La Salle, es ayudar, a quien sea, cuando sea y en lo que sea.

La A de Alucinos es la A de ayudar

 

Asociación Alucinos

 

 

 

 

 

 

 

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