Iñigo Ortiz de Mendibil: "Alucinos es la posibilidad de la gente de mejorar y solucionar sus problemas"

Iñigo, como se le conoce en el barrio, es el presidente de ALUCINOS desde su creación en 1992. Todo el mundo piensa que es de Bilbao, incluido el que esto escribe, hasta el momento de empezar esta entrevista, en la que me dice, que él nació en Madrid, aunque toda su familia es de Bilbao. ¡Kaixo Iñigo!

Iñigo nos recibe en la sede de ALUCINOS en la calle Taconera. Su teléfono no para de sonar, son muchas familias a las que atender. Pantalón vaquero, camisa blanca, jersey azul marino, el pelo perfectamente peinado, nos atiende una de las personas más relevantes del barrio.

Lo que tenía formato de entrevista se convirtió en un relato de lo que son 57 años de vida dando vida a los demás. Con el portátil a su lado, aunque no lo necesita porque tiene un disco duro en la cabeza, Iñigo Ortiz hace un recorrido por la historia de ALUCINOS.

Tras estudiar Ciencias de la Información, Criminología y Educación Especial en marginación a Iñigo le marcaron las caceroladas que realizaban en 1985 las madres contra la droga. Emulando a las madres de la Plaza de Mayo de Argentina, todos los sábados, con su pañuelo blanco, realizaban una cacerolada en la Puerta del Sol. Iñigo afirma que “eran madres que habían perdido a sus hijos por las drogas o que tenían a sus hijos en la droga. A mí personalmente me marco y como a mediados de los 80 los movimientos sociales se realizaban a través de las asociaciones de vecinos, deportivas o de la iglesia, yo comencé a acercarme a la Parroquia de Entrevías donde se encontraba el Padre Llanos”.

En esos momentos comienza una larga trayectoria de Iñigo como educador que nos lleva hasta nuestros días. Finalizaban los años 80 y tras formar parte del colectivo San Blas, Iñigo llega a San Fermín con motivo de la creación de la Asociación La Unión que atendía a ex-toxicómanos.

Eran tiempos en los que la droga estaba en auge en nuestro barrio, al igual que estaba en auge el movimiento social. La Unión y la Asociación de Vecinos trabajaban de forma conjunta. Llegan los años 90 con la construcción de la M-40 y el inicio del desmantelamiento de Torregrosa, poblado chabolista y foco de la drogadicción.

1992 es el año de España con la puesta en marcha el AVE, la celebración de la EXPO de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Y es el año en el que Iñigo Ortiz cree que la atención a las familias más desfavorecidas debe ser más personal que global y decide dar un gran paso: dejar la Asociación de Vecinos y crear Alucinos.

El presidente de Alucinos, señala que “tras casi treinta años de andadura, el objetivo de la asociación sigue siendo el mismo que el primer día: dar la a las personas la posibilidad de mejorar su situación, buscar soluciones a los problemas que tienen”.

Alucinos está en constante proceso de renovación y mejora, Iñigo Ortiz asegura que “en estos momentos estamos realizando una reflexión interna, una auditoria social, analizando que cada proyecto tenga su razón de ser. Se trata de cuestionarnos como lo estamos haciendo”.

Iñigo que cree que es necesario realizar en San Fermín, “un proyecto comunitario de barrio en el que estén presentes todas las entidades sociales del barrio. Ir creando y participando en las mejoras del barrio”. La historia de Iñigo y la historia de Alucinos van de la mano y ambas son alucinantes. 24/02/2021