Víctor Renes: el objetivo ahora es que dejemos de ser sólo "Madrid Sur", para ser "Madrid Capital"

El Presidente de la Asociación de Vecinos San Fermín llegó a Madrid en 1967 desde su Covarrubias natal. Ya tenía en su ADN el concepto de organización vecinal. Eran momentos en los que imperaba la necesidad del impulso de estas agrupaciones para dar sentido a los barrios que se estaban formando. Así que no tardó en iniciar esa actividad en la AA.VV. Puerto Chico de Aluche. En 1975 vino a vivir a San Fermín. Contaba ya el barrio con un conato de asociación vecinal, surgida dos años antes, pero que no puedo oficializarse hasta 1978. Renes vivió todo ese proceso de manera activa, con su innato compromiso social al servicio del barrio. "Es curioso que en 1978 unas de las peticiones que formulábamos era la creación de un instituto", comenta. Esa petición sigue hoy vigente, máxime cuando no se están cumpliendo los compromisos acordados en ese campo. Pero la prioridad en esos momentos era la remodelación del poblado: "Ese proceso se consiguió a base de constancia. Hubo que pelear mucho para que  las instituciones dieran solución habitacional a más de 1.200 infraviviendas". Ese quizás es uno de los logros que más satisfacción le ha dado en su trayectoria.

Víctor asumió a principios de los ochenta la presidencia de la asociación, así que ya está cerca de cumplir cuarenta años en el cargo. Siente que es lo que le gusta y le hace sentir bien, aunque añora un relevo generacional que no se está produciendo. Recuerda de esos comienzos también  la reconversión de la casa de baños de la Avenida de San Fermín en centros de servicios al barrio: casa de niños y centro de jubilados, así como la cooperativa de consumo de la calle Taconera. Y evoca cómo la escombrera del Camino de Perales fue tomando forma para dar lugar al campo de fútbol, el polideportivo, y el aula huerto. "En un barrio humilde se priorizan siempre las primeras necesidades como son trabajo y sanidad, pero desde la asociación siempre hemos acompañado eso con una apuesta clara por la cultura, pues sin ella no hay desarrollo".

La AAVV tiene un sistema de socios que abona una pequeña cuota anual. "Esa cuota no es un canon económico como tal, si no que pretende ser un compromiso individual con el barrio. Que el vecino diga aquí estoy yo para ayudar", indica Renes. Todos los martes se reunían (hasta el inicio de la pandemia) en un espacio abierto no sólo a los socios, sino también a los vecinos. "Más que asociación de vecinos pretendemos ser unos vecinos asociados. Nuestra labor debe ser canalizar las demandas y necesidades de nuestro barrio. No queremos que la gente nos vea cómo una institución, sino como un vehículo con el que plantear las preocupaciones reales".

Víctor nos dice que "el barrio ha sido históricamente un puzzle, muchas veces difícil de ensamblar. En los ochenta había dos subsectores en el barrio: San Fermín y la Colonia Andalucía. Las dos zonas pensaban individualmente en sus propios problemas. Tuvimos que trabajar desde la asociación ese concepto. Aglutinarlos en las necesidades comunes; centro de salud, vivienda, servicios sociales, educación... No fue sencillo, pero ambos grupos respondieron sin dudarlo cuando era prioritaria la unión para lograr esos objetivos. Y cuando se consiguieron, empezó a brotar otra partición". Renes se refiere al desarrollo de la zona de la Perla. A las nuevas construcciones fueron llegando  personas de otras zonas, con planteamientos distintos a los de los vecinos de siempre. Además la venta de viviendas por fallecimientos o cambios de residencia, contribuyeron a ese cambio en el perfil tradicional. "De nuevo surgió el puzzle de San Fermín. Hubo que volver a intentar unificar la identidad común. Y se logró en temas tan importantes cómo la construcción de un nuevo centro de salud, y  la paralización del crematorio".

Respecto a las necesidades actuales, el presidente apunta a la urgencia de una "operación sur" que desarrolle un plan estratégico para toda la zona. "En las administraciones siempre nos encontramos con propuestas de espaldas al barrio. Y muchas veces ni siquiera escuchan las peticiones vecinales, que no nacen sólo de nuestra asociación, sino también de agrupaciones deportivas, las AMPAS, Alucinos, la parroquia, etc.". Reclama un plan estratégico que contemple empleo, juventud, educación y conflictividad. La biblioteca y el instituto están en el horizonte, pero se necesita un proyecto más global para dejar de ser meramente "un barrio del sur, y pasemos a ser un barrio plenamente de la capital, contando para los actos institucionales". Por último hace un llamamiento a todos los vecinos para que sientan suyo el barrio, para que tengamos una identidad común, y nos sintamos orgullosos de lo hecho y de lo que queda por hacer. 11/02/2021